UNA PERLA DE GRAN VALOR
Laurence Freeman, OSB
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
    PRIMEROS PASOS:  PRIMEROS OBSTACULOS
    Así que empezar en donde estás y cómo eres. Si perteneces a una parroquia o
    comunidad, empieza ahí mismo. Habla con el párroco o pastor. Explícale lo que
    este regalo ha sido para ti. Pero estate preparado para sorpresas, incomodidad o
    hasta sospecha. Acuérdate que cuando muchas personas escuchan hablar de la
    meditación por primera vez creen estar escuchando algo nuevo y extraño o peor,
    algo de otro mundo o amenazante. Permanece en calma y no sientas que estas
    fuera.  Sin embargo, ayuda estar al tanto de todas las malas interpretaciones de
    la meditación. He aquí algunas de las más comunes:

  • La Meditación no es Cristiana. Ha sido importada del Budismo o Hinduismo.
    Explica lo mejor que puedas que la meditación es una disciplina espiritual
    universal, que existe en muchas otras religiones, especialmente las que son más
    antiguas que la Cristiana. Pero el camino de la oración silenciosa esta
    fuertemente enraizado en la tradición Cristiana, histórica, teológica y
    escriturada. Tu entendimiento de la tradición que pasó John Main, especialmente
    cómo lo describe en Word Into Silence y The Gethsemani Talks, son invaluables
    aquí. Compartir estos libritos poderosamente claros es una excelente manera de
    construir una relación de confianza y a ayudar a otros a crecer sabiendo que la
    meditación es un camino de oración y fe. Otros dos recursos que ayudar a situar
    con firmeza la meditación en tierra Cristiana son el libro de bolsillo Christian
    Meditation: Your Daily Practice y el video, Coming Home, que cuenta la historia
    de la comunidad mundial a través de las voces de meditadores individuales
    alrededor del mundo.

  • El Mantra no es Cristiano. Otro aspecto que genera miedo de que la meditación
    no es Cristiana es no sentirse a gusto con el mantra, tanto como un término y
    como un “trabajo” que la tradición nos enseña a hacer. De nuevo, hay un fuerte
    y consistente aprendizaje. Tenemos la importante revelación de John Cassian de
    la llave que abre la sabiduría del desierto en sus magníficas conferencias 9 y 10
    de oración: pobreza de espíritu, la humilde repetición de algunas pocas palabras
    sagradas, lo que llamó en Latín la “formula” que nos ayuda a poner nuestra
    atención en el Señor en lugar de en nosotros mismos. El clásico del siglo 14 , The
    Cloud of Unknowing, lo llama “la pequeña palabra” que nos permite pasar de la
    distracción al misterio silencioso de Dios. John Main tuvo la intuición de llamarla
    mantra para unir a la tradición Cristiana con la sabiduría universal. Mantra es por
    supuesto ahora una palabra Inglesa, según el diccionario Inglés de Oxford, pese a
    su uso cotidiano para describir las promesas de los políticos. Mantra es
    originalmente una palabra en Sánscrito (lengua raíz de muchos lenguajes
    Europeos)  y significa “aquello que aclara la mente” una escritura breve, verso o
    palabra sagrada utilizada repetitivamente para lograr una profunda atención. En
    este sentido, el rosario, las palabras de la misa, bendiciones y oraciones
    familiares repetitivas de todo tipo, son mantras. Finalmente está Jesús que nos
    pide dejar de balbucear  e ir a nuestro cuarto secreto y ahí orar, no con los
    labios pero en silencio, como John Cassian describe “el buscador, no de palabras,
    sino de corazones.”

  • La Meditación es peligrosa. Esto viene casi siempre de los fundamentalistas que
    tienen aversión al misterio y una necesidad de certeza absoluta y literal, lo cual
    esconde, un cierto grado de miedo y represión del miedo.  Actúan con enojo
    cuando son confrontados o asustados por cualquiera que se atreva a cuestionar la
    certeza que guardan como la esencia misma de la verdadera fe.  Ellos dirán:
    Cuando te abras o vacíes tu mente el demonio entrará”. Más bien, sin embargo,
    el demonio tendrá una oportunidad de salirse! Emociones negativas y
    pensamientos sombríos pueden salir una vez que soltamos la represión. Esto es
    muy natural pero puede ser angustiante por un tiempo. La literatura de la
    contemplación Cristiana ofrece muchas descripciones sobre este proceso y
    aconseja lidiar con él. La meditación practicada en la fe y con moderación  no es
    peligrosa. Es más peligroso no meditar. La meditación no es poner la mente en
    blanco sino ser pobre en espíritu, abrirse a la presencia interior. Los Cristianos
    que creen en la resurrección y en la presencia de Cristo en ellos pueden
    acercarse a la meditación con confianza y esperanza.

  • La Meditación es egoísta. Es lo que Martha pensaba. Pero Jesús dijo que María
    había escogido la “mejor parte”. Su propio ejemplo de vida muestra el balance
    entre sus periodos de ministerio activo con tiempos de retiro y silencio. Revisar
    tu ombligo es egoísta. La meditación es un trabajo puro desinteresado que
    podemos hacer porque quita la atención de la agenda del ego. Gradualmente, se
    convierte en un hábito, en una forma de vida. Gradualmente vemos como nuestra
    oración no es una alternativa a la acción, sino que es aterrizar. Vemos entonces
    la intrínseca relación entre ser y hacer, y el simple hecho que nuestra vida es
    tan buena como nuestra oración.  Si lo Segundo es solo acerca de nosotros,
    entonces así será lo primero. Si la meditación no muestra sus frutos en un mayor
    amor y compasión -eso sería una válida y gran objeción. Pero, como se dijo
    anteriormente , la única medida eficaz para la meditación es preguntarse “  
    ¿estoy creciendo en amor?”.

  • La Meditación es solo una técnica de relajación. Escuchamos más en los medios
    de comunicación acerca de la meditación como un método para bajar la presión,
    aumentar la temperatura corporal y aumentar las ondas beta. Esto no debe de
    sorprendernos en el mundo médico y científico que atribuye a factores químicos
    y biológicos la identidad y el comportamiento humano. Hay por supuesto
    evidencia documentada de que la meditación es una manera excepcionalmente
    efectiva de relajarse y de experimentar los beneficios físicos y psicológicos de
    reducir el estrés y la ansiedad. Pero estos resultados son solamente unos buenos
    beneficios secundarios de lo que es en primer lugar una forma de oración.
    Podemos decir que la ciencia moderna finalmente se ha emparejado con la
    antigua sabiduría.

    Cualquier objeción que las personas puedan sacar cuando empiezas a hablar de
    empezar un grupo, escúchalos. Trata de ver de donde vienen. No te pongas a la
    defensiva o argumentes. Acuérdate que la mayoría de los sacerdotes, por
    ejemplo, nunca han tenido una introducción acerca de la oración contemplativa
    en su entrenamiento. Se han formado para pensarse a si mismos  como
    administradores más que como maestros, y así, humanamente, pueden sentir la
    amenaza de ser desplazados por una persona laica hablando acerca de la
    contemplación. Recuerda que no estás diciendo- y la tradición no enseña- que la
    meditación es la única manera de orar. Trata de compartir tu propia experiencia
    de cómo la meditación no es un substituto, pero un respaldo para todas las
    prácticas individuales o colectivas  de oración. Alimenta a la vida Cristiana en
    todas sus dimensiones, llevándonos de regreso a la verdad viva del Evangelio con
    una apreciación superior del mismo, con asombro renovado, por primera vez.

    Si tienes una respuesta negativa a tu sugerencia de comenzar un grupo, responde
    al rechazo de forma contemplativa. Te va a fortalecer. Piensa si debes de esperar
    y volver a comenzar de nuevo o buscar en otros caminos, otros lugares o
    comunidades que puedes explorar. Pero también puede ser que tengas suerte.
    Puedes encontrar gran apertura, gratitud por haberlo sugerido y gran apoyo.
    ¿Luego qué?
A Pearl of Great Price
Copyright © 2002
The World Community for
Christian Meditation
Traducción: Begoña Siegrist
Webservices:  
www.comunicasoluciones.com
UNA PERLA DE GRAN VALOR
También se parece el reino de los cielos a un comerciante que
andaba buscando perlas finas.  Cuando encontró una de gran
valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. (Mateo 13:45
)
COMPARTE EL REGALO INICIANDO UN GRUPO DE MEDITACIÓN CRISTIANA
THE WORLD COMMUNITY FOR CHRISTIAN MEDITATION