
| UNA PERLA DE GRAN VALOR Laurence Freeman, OSB |
Mientras el componente regular de la reunión semanal es crítico, al final el grupo enseña lo que puede ser enseñado en la experiencia, en el silencio. Pero así como es importante comenzar cada sesión con una lectura, es también importante que el líder del grupo se sienta cómodo articulando la enseñanza esencial en sus propias palabras y estilo. Hay, por supuesto, muchas maneras de llegar a la misma verdad, mientras que la sencillez esencial de la meditación sea enfatizada. La meditación es tan natural al espíritu como la respiración al cuerpo. Profundamente arraigada en la tradición Cristiana, es una disciplina espiritual, un camino simple de unión con el Espíritu de Cristo. La tradición no dice que la meditación sea el único o mejor camino para orar. Simplemente comunica la sabiduría, al mismo tiempo práctica y sagrada, de la oración silenciosa. Transmite la enseñanza esencial de la oración contemplativa, primero articulada en la antigua iglesia a través de la enseñanza de los Padres del Desierto y transmitida a nuestros tiempos con una especial claridad y profundidad por John Main. Esta tradición recomienda la siguiente práctica:
estamos en un estado progresivo y real, dejándote atrás. El mantra que recomendamos es maranatha, una antigua oración Cristiana del lenguaje que hablaba Jesús, el Arameo. Significa “Ven Dios”. Repite la palabra en cuatro sílabas iguales ma-ra-na-tha. Escucha la palabra cuando la repites y dale toda tu atención, pero no pienses en su significado. Las distracciones vendrán pero no trates de reprimirlas o de luchar contra ellas. Solamente déjalas pasar. Cuando te percates que una de ellas se enganchó en tu atención, simplemente regresa a tu mantra con fe. Este es el “trabajo de la palabra”. Medita dos veces al día en la mañana y en la noche . La duración optima de tiempo es de treinta minutos, pero puedes comenzar con veinte minutos y gradualmente aumentar a veinte y cinco o a la media hora completa. Una vez que ya empezaste con tu práctica diaria, existen varios lineamientos que tienen que ver con tu actitud hacia la experiencia que te ayudarán a ti y a otros a ir más profundamente. Primero, no juzgues tu progreso. El sentimiento de fracaso-o éxito- puede ser la mayor distracción de todas. No esperes o busques “experiencias” en la meditación. No tienes que sentir que algo está sucediendo. Esto puede ser raro al principio, ya que la experiencia del silencio es poco familiar a la mayoría de nosotros y muy ajena a nuestra cultura. No estamos acostumbrados a ser simples. Sin embargo, el silencio, la quietud, la simplicidad tienen un propósito.. En una parábola del reino de los cielos, Jesús compara al Reino con una semilla que alguien planta en la tierra. La persona va y vive una vida ordinaria mientras la semilla crece en silencio en la tierra, “sin que él sepa cómo”. La misma cosa pasa con nosotros, cuando la palabra se siembra cada vez más profundo en nuestros corazones. Y, como en la parábola, va a haber signos de crecimiento en ciertos momentos. No los vas a encontrar en la meditación, sino en tu vida. Vas a comenzar a cosechar los frutos del Espíritu; vas a notar que estás creciendo en amor. Aún si detienes la práctica de la meditación, por un día o por un mes, simplemente vuelve a ella con confianza en la infinita generosidad del Espíritu que vive dentro y entre nosotros. |
| A Pearl of Great Price Copyright © 2002 The World Community for Christian Meditation Traducción: Begoña Siegrist Webservices: www.comunicasoluciones.com |

| UNA PERLA DE GRAN VALOR |

| También se parece el reino de los cielos a un comerciante que andaba buscando perlas finas. Cuando encontró una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. (Mateo 13:45) |
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