| UNA PERLA DE GRAN VALOR Laurence Freeman, OSB |

Es importante buscar un lugar para reunirse regularmente cada semana. Debe de ser lo más silencioso posible y de buen tamaño. Moverse de un lado al otro cada semana puede ser problemático. Tener un coro practicando al lado o una televisión prendida pueden ser unas pruebas excelentes de disciplina de vez en cuando, pero si es cada semana, es muy poco divertido. Utiliza tus técnicas de negociación para asegurar la estabilidad del lugar. Sería ideal para ti encontrar un espacio o lugar asegurado permanentemente para meditación únicamente, pero eso es raramente posible y no muy necesario. Lo que puedes hacer es crear cada semana un lugar que sea especial. Todo esto es necesario para transformar un lugar ordinario en un lugar sagrado, en muchos casos, una simple vela, un poco de música y un líder de grupo llegando unos minutos antes para preparar el cuarto. Un día medité en una cripta de una iglesia dentro de un distrito de negocios en una gran ciudad. Un estable grupo de personas que trabajaban cerca se reunía una vez por semana durante el descanso de comida. El líder del grupo llegó antes que los otros para poner unas sillas alrededor de una simple vela. Llevaba también un aparato de sonido portátil. La gente llegó en silencio, mientras la música se escuchaba suavemente en el fondo. Empezaron puntualmente, escucharon una lección grabada, meditaron, compartieron unas palabras y se fueron de nuevo a trabajar. La vela se apagó, las sillas fueron puestas en su lugar y en un momento ya no había señas- excepto por la energía del lugar- que había estado un grupo de meditadores sentados en quietud y silencio. Los grupos ahora se reúnen en casas, apartamentos, escuelas, iglesias, rectorías, comunidades religiosas y centros comunitarios. En Centros de Meditación Cristiana, capillas, universidades, cárceles, edificios de gobierno, tiendas de auto- servicio, asilos de ancianos y fábricas. |
| A Pearl of Great Price Copyright © 2002 The World Community for Christian Meditation Traducción: Begoña Siegrist Webservices: www.comunicasoluciones.com |

| UNA PERLA DE GRAN VALOR |

| También se parece el reino de los cielos a un comerciante que andaba buscando perlas finas. Cuando encontró una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. (Mateo 13:45) |
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