
| UNA PERLA DE GRAN VALOR Laurence Freeman, OSB |
No midas el éxito del grupo por el número de participantes. El tamaño del grupo no tiene importancia . Dos o tres meditadores fieles hacen un grupo bueno. Como C.S. Lewis una vez dijo en una conferencia a clérigos “El Señor dijo, da de comer a mi rebaño no lo cuentes”. Sin embargo el hecho de medir el éxito por números está profundamente arraigado a nosotros. Solo obsérvate cuando empieces a hacer esto. Generalmente el grupo sufre una reducción una vez que el primer entusiasmo pasa. Espera esto y enfócate en los que quedan. Este es un punto vital en el que una comunidad de fe empieza a formarse. Algunos de los que se fueron pueden haberse enriquecido mucho con su breve encuentro del grupo. Algunos pueden seguir meditando por su cuenta algunos volverán a regresar cuando, en un año o dos, sepan que el grupo sigue en pie y que se sientan inspirados por la fidelidad y estabilidad del mismo. El descubrimiento en la meditación es que la repetición no es mecánica sino creativa. Así como la práctica en sí de empezar y liderar un grupo es también un trabajo creativo. Así que no juzgues de forma materialista. Es único crecimiento que nos interesa en un grupo de meditación es espiritual, no numérico. Con el crecimiento en profundidad seguirá a su tiempo un crecimiento en número, sino en tu grupo particular, será entonces en la creación de otros grupos que se reúnan en otros lugares y horarios. Una meta cuantitativa digna de alcanzar, podría ser formar un pequeño grupo de meditación en cada parroquia. De vez en cuando, por supuesto, puedes volver a aventar tu red al agua y publicitar nuevos grupos introductorios o retomar lo que publicaste en un póster o boletín anterior. Pero, acuérdate, aún si el grupo sigue siendo pequeño va a encontrar fuerza por pertenecer a una gran red de comunidad global. |
| A Pearl of Great Price Copyright © 2002 The World Community for Christian Meditation Traducción: Begoña Siegrist Webservices: www.comunicasoluciones.com |

| UNA PERLA DE GRAN VALOR |

| También se parece el reino de los cielos a un comerciante que andaba buscando perlas finas. Cuando encontró una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. (Mateo 13:45) |
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